Asset Allocation Insights

Prepárense para una rotación de año nuevo

Martes, 12/22/2020

Tras el alza inicial a raíz del anuncio de la vacuna contra la COVID-19, los mercados se han ralentiza- do, atrapados entre el optimismo ante las perspecti- vas para 2021 y las preocupaciones a corto plazo por el impacto de la segunda ola de contagios.

Martes 22/12/2020 - 14:20

Con todo, esperamos un arranque de año positivo para los activos de riesgo, con condiciones propicias para una aceleración coordinada del crecimiento mundial. En los próximos  tres  a seis meses, a medida que el despliegue de la vacuna permita   la reanudación de la actividad económica, el retorno del crecimiento y la inflación ofrecerá un respiro temporal del estado de «niponización» a largo plazo de la economía mundial.

Este escenario macroeconómico reflacionista se ha visto confirmado semana tras semana por los datos económicos y está respaldado por la promesa de una postura acomodaticia continuada por parte de los bancos centrales. No obstante, no esperamos que la reflación evolucione de forma lineal, con el Brexit como posible bache en el camino, y los inversores deben tener en cuenta la persistente volatilidad. Además, si llegamos a 2021 con un fuerte repunte, este será difícil de mantener, y los inversores tendrán que ser rápidos para aprovecharlo.

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LA RECUPERACIÓN MUNDIAL EN CURSO IMPULSA UN REPUNTE DEL COMERCIO MUNDIAL Y ESPECIALMENTE DE LAS EXPORTACIONES ASIÁTICAS, DE MANERA SIMILAR AL ANTERIOR EPISODIO DE «REFLACIÓN» DE 2016/17
EXPORTACIONES DE ASIA ORIENTAL (VARIACIÓN ANUAL) E ÍNDICE DE ACTIVIDAD MANUFACTURERA MUNDIAL
Fuente
BANQUE SYZ, FACTSET

Movimiento táctico en los valores cíclicos

Si bien tres anuncios sucesivos de vacunas provocaron un notable avance de los hasta entonces denostados títulos de «valor», esto dio paso rápidamente a un movimiento lateral, sin llegar a revertir la década de rentabilidad inferior de este estilo. Sin embargo, creemos que el próximo ciclo reflacionista aumenta el potencial de rentabilidad  superior  para  los títulos cíclicos de valor frente a los de crecimiento, y hemos reequilibrado nuestras carteras para reflejar esta creencia.

En los últimos tres años hemos sobreponderado los valores de calidad en los sectores de la tecnología, el consumo discrecional y los servicios de comunicaciones. Aunque queremos mantener la exposición a estos valores, que seguirán funcionando bien en cualquier circunstancia económica —y ofrecerán exposición a la tendencia de digitalización a largo plazo—, ha llegado el momento de aumentar la exposición a los títulos cíclicos de valor para captar el potencial alcista en esta parte del mercado.

Como primer paso, hemos incorporado un ETF de valor mundial, evitando cualquier apuesta geográfica y neutralizando nuestra asignación sectorial. Elegir el producto adecuado para aumentar la ciclicidad de las carteras no es fácil y este ETF nos permitirá aprovechar el potencial alcista de los sectores cíclicos rezagados, como el de las telecomunicaciones, el industrial,  el financiero y el energético, evitando al mismo tiempo una exposición excesiva a los combustibles fósiles y a determinados valores de materiales más problemáticos.

Del mismo modo, es importante tener cuidado con el sector financiero. Si bien una curva de tipos más pronunciada debería beneficiar ampliamente a los valores bancarios, la dinámica subyacente de los bancos europeos difiere enormemente de la de los estadounidenses y somos conscientes de los obstáculos estructurales y de las cuestiones idiosincrásicas del sector.

Si detectamos nuevas confirmaciones de nuestra hipótesis prevista, podemos ajustar la asignación en favor de los sectores o valores beneficiados por la rotación. Es importante mantener una mentalidad abierta con respecto a cómo se desarrollará la reflación, y si vemos que ciertas posiciones de valor se disparan, contemplaremos la posibilidad de reducir nuestras posiciones de calidad.

Evaluar la asignación geográfica a la renta variable

Estados Unidos y China continúan siendo nuestros mercados de renta variable favoritos. El primero sigue ofreciendo valoraciones relativas interesantes en el contexto de escasos rendimientos, mientras que el segundo debe su atractivo al marcado dinamismo macroeconómico y a las perspectivas de crecimiento de los beneficios de sus empresas, incluso tras los buenos resultados obtenidos en verano. El mayor mercado interno del mundo, apuntalado por robustas políticas presupuestarias y monetarias, sigue ofreciendo una clara vía de crecimiento y podríamos tratar de ampliar nuestra combinación de acciones A nacionales y títulos cotizados en Hong-Kong a través de un gestor activo especializado.

La composición del índice europeo es más cíclica por naturaleza (con notables componentes industriales y financieros) y nuestro reciente sesgo hacia el valor ha reforzado la exposición a Europa. Si el Reino Unido y la UE no logran llegar a un acuerdo sobre  las condiciones comerciales, los valores cíclicos y los sectores  con cadenas de suministro regionales integradas pueden verse perjudicados, aunque los actores internacionales no resultarían excesivamente afectados. No obstante, el impacto puede verse contrarrestado por las noticias positivas sobre la vacuna contra  la COVID-19  y la eliminación de la incertidumbre. Si se llega      a un acuerdo, esto impulsará aún más a los títulos cíclicos del continente.

Si la rotación hacia el estilo de valor cobra impulso, trataremos de aprovechar la ciclicidad del mercado japonés, que también tiene fuertes vínculos con China. Entretanto, los mercados emergentes se beneficiarán del impulso macroeconómico mundial y consideraremos la posibilidad de adoptar un enfoque mundial o centrado en Asia si el repunte se acelera.

Por el momento, no vamos a renovar nuestros certificados de cobertura de renta variable. Sin embargo, dependiendo de cómo evolucione el mercado, estamos preparados para formalizar otros nuevos en cualquier momento; por ejemplo, si los mercados se disparan en las primeras cinco o seis semanas de 2021.

Aprovechar el aumento de los tipos

Por lo que respecta a la renta fija, los inversores también deberían tratar de sacar partido del miniciclo reflacionista, sobre todo porque esperamos que, a largo plazo, prevalezca un entorno de tipos bajos.

En una hipótesis reflacionista, es crucial realizar una asignación selectiva a los activos de riesgo, al tiempo que contenemos el impacto de un posible aumento de los tipos. Priorizamos los instrumentos de duración corta, sobre todo en deuda de los mercados emergentes, que se beneficia del repunte del crecimiento mundial y del debilitamiento del dólar estadounidense.

Además, estamos adoptando estrategias de cobertura para minimizar la sensibilidad a los tipos de interés: incorporando bonos que ofrezcan exposición a diferenciales, carry o emisores interesantes, al tiempo que iniciamos posiciones cortas en tipos en USD con un vencimiento correspondiente.

Los títulos protegidos frente a la inflación siguen ofreciendo cierto valor en comparación con la liquidez, aunque no están diseñados para ganar dinero en un escenario reflacionista. Entretanto, somos prudentes en lo relativo a la deuda pública, en particular con los bonos del Tesoro estadounidense, ya que la curva de este país parece ser más propensa a una inclinación a la baja.